lunes, 11 de noviembre de 2013

LOS VERDADEROS MOTORES DEL APRENDIZAJE

          Todos y sin excepción nos hemos embarcado en la experiencia del aprendizaje. En algún momento de nuestras vidas decidimos indagar en  aquello que nos resultaba novedoso. Como sabemos, ese camino no está libre de trabajo, de dedicación ni de caídas. Sin embargo, continuamos, venciendo nuestros propios límites y construyendo un yo alternativo, futurible, irreal pero posible. Entonces ¿de dónde procede la pasión y el deseo por aprender? Posiblemente, dos motores nos sirvan de impulso: 

           Uno de ellos es la motivación, esa fuerza que nos empuja a mantener un esfuerzo de manera constante en el tiempo. Pero no nos referimos a la extrínseca, asociada a objetivos ajenos al tema de estudio, sino a la intrínseca; a la que se retroalimenta con su propia existencia; aprendemos aquello porque nos seduce y nos atrae; porque nos hace un ser más complejo y con mayores posibilades para enfrentarnos al mundo y para plantarnos cara a nosotros mismos.

         El segundo es la confianza. Nunca podremos avanzar pensando que el sendero por el que caminamos es el equivocado. El creer en uno mismo no surge de la nada. Ese sentimiento se forja desde la niñez, con los otros y gracias a los otros. El padre que no cree en las decisiones de su hijo no le dejará crecer. El hermano que subestima las acciones de su prójimo no le permitirá avanzar. Aquel que le sobreproteja solo le evitará sentir la experiencia y el error, únicas y auténticas fuentes de aprendizaje.

Motivación intrínseca y confianza: dos factores indispensables para adquirir conocimientos y destrezas; un nuevo yo, una vida nueva.
"Yo sé que puedes, yo siento que quieres..."
El Arte de Formarte. 
Buen camino a todos y buenas noches.